Todos los emprendimientos tienen una tarea fuerte y esta tiene que ver con hacer crecer y acelerar el crecimiento rápido y óptimo de su negocio. Durante esta etapa destaca el capital humano, la competitividad, la experiencia de cliente o las capacidades tecnológicas.
Por ello, Tribu Emprende quiso identificar algunos consejos en áreas de crecimiento y oportunidades para establecer planes de éxito a largo plazo.
Los tres
Contar con el personal adecuado: Este consejo es clave para establecer los requisitos y experiencia que debe tener el personal de los equipos, así como el rol que jugarán en el negocio. Es importante, valorar si el tipo de profesional que se requiere es aquel con habilidades múltiples, o un profesional especializado que ayude a acelerar nuevas áreas de negocio. ¡Así que la diversidad en la plantilla de profesionales es esencial en este punto!.
Enfocar el negocio al cliente: El éxito de toda compañía se basa en la obtención de nuevos clientes y su posterior fidelización. Las empresas que enfocan su negocio en los clientes son un 60% más rentables. Por eso, es importante realizar encuestas constantes para escuchar las necesidades de los clientes y así desarrollar nuevos modelos de relación, los cuales ayudarán a fortalecer la confianza de los clientes.
Enfocarse en el propio negocio
En lugar de enfocarse en la competencia, siempre es importante invertir tiempo y recursos en comprender mejor nuestro propio negocio, y esto incluye el desarrollo de sus equipos y el compromiso con los empleados. ¡Aprende nuevas estrategias y cree tu con tu negocio para que miles de clientes fidelicen contigo!
Cómo aplicar estos tres consejos si eres un emprendedor pequeño
La teoría de los tres consejos es clara, pero la dificultad está en la implementación cuando el negocio es pequeño y quien lo gestiona lo hace todo a la vez: vende, produce, atiende, administra y también toma las decisiones estratégicas. En ese contexto, aplicar estos principios no es idéntico a cómo lo haría una empresa con departamentos separados.
Contar con el personal adecuado, para un emprendimiento que recién empieza a crecer, muchas veces significa algo más específico: identificar qué tarea va primero. La primera contratación o colaboración externa suele marcar el ritmo del crecimiento. Elegir bien ese primer apoyo —sea una persona con habilidades complementarias, o un profesional especializado en un área donde el emprendedor no tiene fortaleza— define en buena medida si el negocio puede escalar sin depender solo de una persona.
Enfocar el negocio al cliente no requiere una encuesta formal ni un sistema de CRM. Para una pyme o un emprendimiento en crecimiento, puede ser tan concreto como preguntar a los clientes que repiten por qué vuelven, o consultar a los que no volvieron qué salió mal. Esa información directa, recogida en una conversación o un mensaje, suele revelar patrones que no aparecen en ningún informe.
Enfocarse en el propio negocio en lugar de en la competencia tiene una implicación práctica: los recursos de atención —que en un emprendimiento pequeño son escasos— se usan donde generan retorno. Seguir de cerca a la competencia consume tiempo sin producir mejoras directas en el propio producto o servicio. Conocer bien lo que uno vende, quién lo compra y por qué lo elige es más útil que saber qué está haciendo el competidor.
Los tres consejos tienen un hilo conductor: todos apuntan a construir las bases internas del negocio antes de intentar crecer hacia afuera. El personal, el cliente y el propio modelo de negocio son las tres variables que determinan si el crecimiento que se logra es sostenible o si se desmorona cuando aumenta el volumen.
El crecimiento rápido sin esas bases puede generar una ilusión de éxito difícil de sostener. Un negocio que crece más rápido de lo que puede gestionar su equipo, que pierde clientes por falta de seguimiento, o que desconoce por qué funciona lo que funciona, está expuesto a retrocesos que consumen todo lo que costó ganar.
Por eso estos tres consejos son un punto de partida y no una garantía de resultados. Aplicarlos de forma consistente, revisándolos periódicamente a medida que el negocio cambia, es lo que les da valor real. Un equipo que funcionaba bien cuando el negocio tenía veinte clientes puede necesitar ajuste cuando llegue a doscientos. La revisión constante es parte del consejo.
Recuerda que la clave del éxito es ponerle el corazón a todo lo haces.