Definitivamente la vida es un carnaval como decía la famosa cantante Celia Cruz. Y es que este año la tendencia tie dye regresó con fuerza dejándose notar en camisas, buzos y hasta zapatos con teñidos en degradado.
La joven puentealtina Antonia Belén Adriasola Pérez vecina de Villa Los Acacios, recientemente egresada de cuarto medio, decidió emprender con esta pasión por la moda y los colores. “Una de las cosas que más me apasiona de mi emprendimiento, es que en cada prenda que hago puedo dejar fluir mi creatividad e imaginación, ya que todo es con un estilo único e inigualable”, destacó.
Para llevar a cabo el diseño de cada prenda, Antonia comenta que el proceso de fabricación es todo hecho a mano y artesanal, “lo primero es escoger las prendas que en su mayoría son recicladas, luego de esto las ordenó y pasan por un enjuague a mano para luego iniciar el proceso de hacer el estilo(tie dye) que tenga en mente. Finalmente aplicó la anilina y dejó la prenda aproximadamente 5 horas al sol para luego enjuagar y secar a la sombra”.
¿En qué consiste el Tie Dye?
El tie-dye (que significa “atar-teñir”), es una técnica que tiene siglos de historia, el proceso consiste en anudar o atar los tejidos y posteriormente teñirlos. Esta creación se puede aplicar en tela de algodón, lino, seda, cáñamo, entre otras.
El emprendimiento de Antonia combina dos decisiones que van en la misma dirección: trabajar con prendas mayoritariamente recicladas, y hacerlo de manera completamente artesanal. Reciclar la prenda base no es solo una elección económica: es una forma de darle una segunda vida a ropa que de otro modo podría terminar descartada, transformándola con color y diseño en algo completamente distinto de lo que era antes.
El proceso detrás de cada prenda
El proceso que sigue Antonia en cada creación tiene varias etapas, todas manuales. Primero selecciona las prendas y las enjuaga a mano. Luego define el estilo tie dye que tendrá cada una: el patrón, los colores, la manera en que se anudará la tela. Una vez definido, aplica la anilina y deja la prenda aproximadamente cinco horas al sol, tiempo que permite que el pigmento penetre bien en la fibra antes del enjuague final. Por último, la prenda se seca a la sombra para fijar el resultado.
Las cinco horas al sol no son arbitrarias: el calor ayuda a que la anilina se fije de manera más uniforme en la tela. Acortar ese tiempo suele traducirse en colores menos intensos o que se destiñen más rápido con los lavados. Es un paso que no se puede omitir ni acelerar sin afectar directamente el resultado, y es también lo que hace imposible producir tie-dye artesanal en serie: cada pieza requiere su propio tiempo y atención.
Esa imposibilidad de producción en serie es, precisamente, el mayor diferenciador del producto. Cuando la tela se anuda a mano, cuando el pigmento se aplica en condiciones que nunca son exactamente iguales, y cuando el tiempo de exposición varía con cada sesión, el resultado nunca es idéntico entre una prenda y otra. Cada pieza de Saatan Store lleva en sí la especificidad de ese proceso.
Para Antonia, que comenzó Saatan Store recién egresada del colegio, el emprendimiento fue también la forma de hacer productiva una energía creativa que tenía al salir del cuarto medio. Sin esperar a una trayectoria más larga ni a recursos que no tenía, arrancó con lo que sí tenía: la técnica, las ganas y la convicción de que cada prenda podía ser algo genuinamente único e irrepetible. Saatan Store nació de esa mezcla de técnica centenaria y mirada contemporánea: una emprendedora recién salida del colegio que eligió trabajar con sus manos, con colores y con ropa que ya había tenido una primera vida.
Así que si eres amante de los colores y la vida contacta a esta joven puentealtina a través de instagram: @Saatanstore__ y luce sus creaciones.
Apoyar el emprendimiento nos hace grandes.