Cada vez más especialistas recomiendan que las pequeñas y medianas empresas dejen atrás el modelo del “emprendedor orquesta”, donde el fundador concentra todas las decisiones y tareas del negocio. Según expertos, esta práctica aumenta el riesgo de burnout, afecta la salud mental y limita el crecimiento de las pymes.
El síndrome del trabajador quemado se ha convertido en una preocupación creciente entre emprendedores y dueños de empresas. Estudios de Harvard Business Review indican que más del 50% de los fundadores sufre burnout, mientras que Gallup advierte que la falta de delegación puede reducir el crecimiento empresarial hasta en un 33%.
Jorge Luis Suárez, director del Magíster en Dirección de Empresas de la Universidad Autónoma, explicó que centralizar todas las funciones debilita a las organizaciones. “Cuando el fundador lo controla todo, el negocio depende de una sola persona y pierde capacidad de crecimiento”, señaló.
Los especialistas destacan que el desafío actual de las pymes en Chile es avanzar hacia un liderazgo estratégico, con estructuras organizacionales más sólidas y equipos empoderados.
¿Cómo dejar atrás el modelo del “fundador orquesta”?
Expertos recomiendan cinco claves para transformar la gestión de las pequeñas empresas:
• Eliminar tareas que consumen tiempo y no generan valor.
• Sistematizar procesos y documentar operaciones.
• Diseñar estructuras organizacionales pensando en el crecimiento futuro.
• Delegar funciones con metas y responsabilidades claras.
• Incorporar herramientas tecnológicas y sistemas de gestión eficientes.
Además, recalcan que delegar no significa perder control, sino fortalecer el negocio y permitir que el fundador pueda enfocarse en la estrategia y el desarrollo de la empresa.
El consultor y autor Michael Gerber aseguró que muchos emprendedores terminan atrapados en sus propios negocios. “Si tu empresa depende 100% de ti para funcionar, no eres un empresario: eres un autoempleado”, afirmó.
La tendencia apunta a que las pymes que adopten modelos de liderazgo más colaborativos y estratégicos tendrán mayores posibilidades de crecer de manera sostenible y mejorar su productividad.